Tipos de humedades

Diagnosticar correctamente el tipo de humedades es el primer paso para encontrar una solución. La humedad puede tener su origen en la condensación (humedad ambiental), la capilaridad (humedad ascendente) o infiltraciones laterales (sótanos, bodegas, viviendas en semisótanos, garajes…)

HUMEDAD POR CONDENSACIÓN

Pequeñas manchas negras de moho en esquinas y paredes, espejos empañados o goteos en las ventanas: estos suelen ser algunos de los primeros síntomas de que algo no va bien. Si se presentan en una vivienda, es que existe un claro problema de humedades por condensación, y será necesario actuar de una manera rápida y eficaz, para poder dar con la mejor solución que acabe con esta tipo de humedades.

Cuando el vapor de agua supera el 45% en el ambiente del interior de un edificio, aparecen los efectos nocivos. Algunos factores hacen que varíe la cantidad de vapor de agua en el aire, como la respiración de los habitantes de la casa, las actividades del hogar como bañarse, cocinar, lavar, secar la ropa, el uso de calentadores…

HUMEDAD POR CAPILARIZACIÓN

Los muros de edificios y viviendas tienen una gran capacidad de absorción, que varía en función de la permeabilidad y porosidad de su estructura. Cuando las aguas del subsuelo ascienden y entran en contacto con estos muros, se filtran por ellos igual que si lo hicieran a través de una esponja.

En el caso de las subidas capilares, los materiales que están en contacto con la tierra húmeda o el agua subterránea, permiten que ascienda a través de ellos, pudiendo alcanzar un metro y medio de altura.

Y acompañándola, también ascienden sales higroscópicas, que al subir se evaporan e impregnan las paredes. Además, cuando un muro no puede almacenar más agua, comienzan a salir manchas negras y otros problemas derivados del exceso de humedad.

 

¿De dónde provienen este tipo de humedades?

 

El suelo sobre el que se construye un edificio contiene agua y su cantidad depende del tipo de terreno y de la época del año en la que nos encontremos. Así, en los meses más lluviosos, esta presencia será mayor y la probabilidad de padecer humedad por capilaridad, aumentará.

El agua que proviene del subsuelo, contiene sustancias salinas (minerales, sulfatos y cloruros), que la acompañan en su ascensión a través de los materiales. Si el material constructivo es lo suficientemente poroso y carece de un aislamiento adecuado, ascenderá y atravesará sus cimientos, apareciendo en el interior de las viviendas en forma de manchas o desprendimientos de revestimientos.

Como ya hemos mencionado, este tipo de agua únicamente alcanza cierta altura, siempre dependiendo de la porosidad del muro y de la humedad presente. Por ello, los problemas de humedad derivados de la capilaridad son comunes en las plantas bajas y sótanos.

HUMEDAD POR INFILTRACIÓN

¿Qué son las filtraciones laterales?

 

Las humedades por filtraciones son uno de los tres tipos de humedades más habituales que pueden darse en una vivienda, siendo los garajes, sótanos y plantas bajas las estancias más comunes a sufrirlas. Aparecen cuando el agua presente al otro lado de un muro, penetra dentro del edificio a través de la pared de forma lateral. Por ello, todas las estancias en contacto directo con la tierra sobre la que esté construida el edificio, son muy sensibles a padecer este tipo de humedades.

Sus problemas pueden ser muy variados, desde inundaciones, hasta el deterioro de revestimientos o la aparición de manchas de humedad y salitre en la pared. Aplicando soluciones temporales como pinturas antihumedad, se agrava esta situación, porque no solucionan el problema de raíz, sino que proporcionan una falsa situación de bienestar que oculta el origen real.

El problema más grave, es el que no se ve. El agua filtrada, degrada lentamente los materiales de construcción por los que pasa (ladrillos, hormigón, morteros…), e incluso, la armadura de forjados, vigas y pilares pueden llegar a oxidarse. Por tanto, si no damos con una solución definitiva a tiempo, la estructura completa del edificio puede llegar a peligrar.

¿De dónde proviene la humedad por filtraciones?

 

El terreno sobre el que están construidos los edificios es la respuesta a esta pregunta, ya que puede contener una gran cantidad de agua, especialmente en zonas húmedas o durante los meses de lluvias abundantes. Si los muros del edificio no tienen una impermeabilización adecuada, el agua se filtra lentamente desde la tierra que hay al otro lado.

Las filtraciones laterales se producen a causa de la presión hidrostática ejercida por el agua. Ésta, ejerce una fuerza que actúa sobre el muro, haciendo que el agua vaya penetrando al interior a través de los poros y grietas existentes en los materiales.

Y este agua filtrada, va acompañada de sales minerales disueltas que provienen de la tierra exterior, que al alcanzar la zona interna de la vivienda, se depositan en las paredes formando manchas de salitre, que además de convertirse en un claro problema estético, aceleran la degradación de la estructura del edificio, poniendo en peligro la integridad del mismo y de los que allí habitan. ( Texto sacado de Mapfre )

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